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DISCURSO PRESENTADO EN LA RECEPCIÓN DE LA
DISTINCIÓN AGUSTINA, QUE ENTREGÓ EL COLEGIO SAN AGUSTÍN, A NUESTRO PRESIDENTE CARLOS TARRAGÓ CARDONNE
Muy buenas
noches
A mi padre
le habría gustado recibir personalmente la Distinción Agustina al Desarrollo
Regional, con que vuestra comunidad educacional lo ha honrado.
Lamentablemente, por compromisos laborales, en estos momentos se encuentra en
Santiago, por esto me ha solicitado que lo represente en este acto.
Estas son
las palabras de mi padre :
Señor
rector del Colegio San Agustín Don Miguel Avalos Pastén,
estimados directivos, profesores, apoderados y alumnos.
Le he
solicitado la presencia en este acto al señor Rafael Visedo, primer
vicepresidente de la Corporación Pro Antofagasta, PROA, ya que entiendo que en
gran parte, el señalado reconocimiento me lo otorgan por mi participación
comunitaria y ésta no habría sido posible sin la existencia de dicha
institución.
Permítanme
hacer una breve remembranza de los orígenes de PROA. Para ello debo remontarme a
inicios de los noventa, época en que un reducido grupo de amigos nos
planteamos la posibilidad de hacer aportes en diversos temas de
interés ciudadano, en los cuales habíamos detectado la carencia de planes o
iniciativas concretas, tanto de parte del sector público como del privado. A
poco andar, nos dimos cuenta que no existía una instancia formal a través de la
cual poder canalizar nuestras inquietudes. En ese momento no tuvimos otra
alternativa que proponernos, el desafío de crear un organismo comunitario sin
fines de lucro, transversal e independiente, el cual pudiera acoger, promover y
desarrollar ideas y proyectos de amplio beneficio para nuestra ciudad.
Así nació
PROA y en estas casi dos décadas hemos hecho diversos aportes en los sectores
del Turismo, Cultura y Arte, Identidad y Patrimonio y Desarrollo
Comunitario, entre los que destacan la Mano del Desierto, el anteproyecto de
arquitectura para la Remodelación de la Plaza Colón, el Mural de la ex casa
Gibbs, exposiciones de pintura y escultura, siete libros patrimoniales y
numerosas iniciativas orientadas a tener una ciudad limpia bajo el alero de la
campaña
“Antofagasta limpia, tarea de todos”, que entre sus variadas iniciativas
están los operativos de limpieza, charlas educativas en jardines infantiles y
colegios y campañas publicitarias como la conocida “Hey, se te cayó un
papel”.
A esta
altura, más de alguien se preguntará ¿como nace el interés de participar en el
quehacer comunitario? Por lo menos en mi caso, la motivación se origina del
íntimo convencimiento que si uno llega a una determinada zona, como lo
hice yo, debe asumir el compromiso de integrarse a la comunidad que lo acoge,
con el propósito de devolverle, de alguna forma, la mano a esa ciudad o pueblo
donde trabaja, donde crece su familia, donde se educan sus hijos,
donde se desarrolla como persona.
Agradezco
sinceramente a toda la colectividad educacional San Agustín la distinción que me
han otorgado y la interpreto como una clara señal de apoyo, a todos quienes nos
sentimos identificados y comprometidos con Antofagasta y trabajamos cada día,
desde muchas posiciones, por convertirla en una ciudad mejor.
Compartiré
la Distinción Agustina con mi familia, con los directores y socios de PROA y,
también, con las empresas que han auspiciado nuestros proyectos.
Al
finalizar, vayan unas palabras para los estudiantes presentes.
Yo me
considero parte de una generación que ha sido incapaz de legarles una ciudad
amable, limpia, ordenada y segura. Hemos fallado y poco nos importa,
generar en ustedes los sentimientos de arraigo y respeto, elementos vitales
para el engrandecimiento de una ciudad. No les enseñamos nuestra historia ni a
honrar nuestro patrimonio y nada hacemos para inculcarles el sentimiento
de orgullo de ser antofagastino.
Ustedes,
jóvenes estudiantes, son los protagonistas del futuro y como tales, tienen la
oportunidad de arremeter contra lo establecido. Ustedes son quienes
pueden combatir la indolencia ciudadana, la falta de identidad y la pasividad al
momento de hacernos respetar. En definitiva, ustedes son los únicos que
poseen la fuerza necesaria, capaz de provocar los cambios conductuales que
necesita Antofagasta, para transformarse en una ciudad digna, grata y atractiva
o sea en la ciudad en que todos anhelamos vivir.
Muchas
gracias.
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